domingo, 30 de mayo de 2004

Los espero en el Cielo

Hoy que tuve que dejarlos por un corto tiempo, por favor, no se entristezcan, ni derramen muchas lagrimas, ni abracen su pena por mi, mucho tiempo.

Al contrario, empiecen con valentía y con una sonrisa. Y en mi memoria y en mi nombre, vivan su vida y hagan las cosas igual que antes.

No aumenten su soledad con días vacíos sino que llenen cada hora que estén despiertos con actos útiles.

Den su mano para ayudar, consolar y animar; y yo, en cambio, los ayudare a ustedes.
Y nunca, nunca tengan miedo de morir, pues los estoy esperando en el cielo.

Con mis recuerdos para Arturito.

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