/*!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
<$BlogMetaData$>
*/
posted by <$BlogItemAuthorNickname$> at <$BlogItemDateTime$>
><$BlogItemCommentCount$> comments
Esta es una emisión por entregas de su serie favorita “No me importa que me crea”
-----
Imaginen un pueblo, imaginen la taberna más famosa de la Tierra Media, imaginen la puerta menos usada para entrar a ese pueblo. Ahora imaginen al guardia de esa puerta, hablando solo.
“Hoy un día como cualquier otro, me encuentro aquí tras la barricada, llenando la Bitácora de Eventos. Almohadin Nomellores, guardia de profesión, poeta por afición...”
-Como que la vida... ella no tiene vida, ella es El fin de la vida. ¡Demonios!
“... y así lento pasan los día el aburrimiento entumece mi mente y adormece mi cuerpo. ¿Pero que es lo que veo allá a lo lejos?”
Vamos, vamos muchacho una hoja esta puede ser tu hora de inspiración no la dejes. ¡Maldición! Donde deje esa pluma de... hmmm... en mi oreja, claro. Hmmm... Al parecer destruir el escaso mobiliario no es la solución. ¡Diablos! El Capitán hará que la clave de nuevo. Ahora a escribir...
“Sobre un bello fondo de un día cualquiera en la primavera de la comarca de Bree. Se distingue un puntito, apenas una mancha negra que al parecer se acerca...”
20 minutos después.
Vaya si en verdad va lento, admito que ya no es un puntito a lo lejos. Ahora mas bien es un gran, gran costal de naranjas que parece montar a un caballo con seria lesiones vertebrales, o alguna especie de jamelgo de gran resistencia. Pues con el peso que lleva a cuestas y aquello de gran volumen que arrastra aquel animal a de ser puro músculo...
“Así poco a poco la silueta del valiente Paladín que después de innumerables desventuras regresa a casa montando a su blanco y bello corcel...”
Finalmente 3 horas después.
“Después de ser festejado por sus compañeros de campaña y la gente de la taberna donde fue a comer y refrescarse, el intrépido guerrero es convocado a las instancias del poderoso Rey. Este levantándose de su trono, proclama con una voz fuerte e imperiosa...”
-EH, EH, EHY… ¡UN MOMENTO! ¡ALTO AHI¡
-¿A donde cree que va?, pasando con un cargamento no autorizado, por MI puerta. Además montado en, en...
-Sonido de eructo -
-¡Diablos!, que pestilencia...
Perdone mi buen señor mi nombre es...
Escena en verdad curiosa. Un tipejo, extrañamente ataviado, con modales extranjeros y un no-se-que ligeramente perturbador. Sobre un caballo con dos grandes chipotes sobre el lomo, patas largas y huesudas, pesuñas prominentes y el más fétido y penetrante olor que animal alguno pueda emanar. Además como bono extra para la intimidación del buen Almohadin Nomellores, sobre una tabla de madera, lleva un gran bulto tapado por una manta.
-... y vengo pues tengo unos negocios pendientes con el señor Risco, Risco Abellota, un hobbit del centro.
-¡Rechina!, por dios la madera no debería de rechinar, ¿Quien es este hombre?, ¿Qué trae bajo esa manta?, hmmm... ¿Esto lo pensé o lo dije es voz alta?
Ya le dije que mi nombre es...
Se oye un grito de ¡¡¡FUEEEERAAAAA ABAJOOOOO!!! De pronto un árbol de buen tamaño cae peligrosamente cerca del joven guardia.
-Que pasa con este pueblo... ¿De donde salió ese árbol?
Imaginen una taberna, bueno, bueno... imaginen la taberna más famosa de la tierra media. ¿Listo?, ahora imaginen un sujeto peculiarmente vestido sobre un burro con chipotes en el lomo y de color caqui.?
-Pero mira nada mas Rupertorl, por fin hemos llegado, días y días en que arrastramos la “mercancía” y por fin, estamos en Bree.
Rupertorl, le dirige una mirada, de quien dice: “Disculpa. ¿Arrastramos?, que no estuviste sobre mi lomo todo el viaje”
-Que te parece si entramos a refrescarnos un poco y saludar a mi hermano del alma Cebadilla Mantecona antes de pasar con el viejo Risco.
Seguramente, si Rupertorl tuviera hombros, habría hecho un gesto de indiferencia pero dadas sus limitaciones fisiológicas, se limito a encaminarse hacia el establo de la posada.
-Ejem, ejem, ejem!!
En eso, un pequeño hobbit de lo más atareado, salta desde un escondrijo en la esquina izquierda de la recepción, con 5 tarros de cerveza en cada mano, y un traste con menudo salado en la boca. Sin derramar una gota, en menos de lo que un orco dice “¿Eh?, ¿Qué demonios dijiste?” desapareció por una puerta a la derecha. No sin antes echar una mirada rápida al recién llegado.
<$BlogItemCommentCount$> Comments:
<$BlogCommentAuthor$> said...
<$BlogCommentBody$>
<$BlogCommentDeleteIcon$>
<$BlogItemCreate$>
<< Home